Por Raul Farías

Sin lugar a dudas que el segmento de los SUV goza de muy buena salud en nuestro mercado, y la demanda del consumidor chileno aumenta con el correr del tiempo. Dentro de este amplio segmento, encontramos de varios tipos, entre los cuales se cuentan los crossovers o CUV (Crossover Utility Vehicle) como denomina Volkswagen a su más reciente integrante de gama. Nos referimos al nuevo Nivus, que pudimos probar en su acabado más alto, Highline en color gris platino.

Este modelo, cuyo debut mundial tuvo lugar en mayo de 2020, fue estrenado en el mercado nacional en enero del presente año, proveniente directamente desde la planta de Sao Carlos (Sao Paulo, Brasil), es un crossover del segmento B, construido sobre la plataforma MQB-A0, la misma del Polo, T-Cross y Virtus. Se comercializa en dos niveles de acabados: Comfortline y Highline, compartiendo el mismo bloque motriz de 1 litro TSI y la caja automática de seis relaciones.

Analizando su propuesta estética, vemos que estamos en presencia de un diseño que luce bien en fotos, pero mucho mejor en vivo, además de aparentar ser más grande de lo que realmente es. Comenzando por su frontal, que exhibe el típico ADN de diseño de Volkswagen, con luces principales que están conectadas con una parrilla muy dominante y con las líneas marcadas en el capot, que definen el carácter robusto del modelo.

Los faros  disponen de tecnología LED, el LED DRL (luz diurna) y neblineros también LED (con luz de curva), proporcionan una identidad visual muy particular, con una iluminación precisa y eficiente en todas las condiciones de uso, además de integrarse muy bien a la máscara.

En la grilla, el nuevo logotipo de Volkswagen es más liso, simple y bidimensional. Y hace su debut en Nivus, como el primer modelo en la región de América del Sur. Cuenta con dos filetes cromados, uno superior más delgado que deslinda con el borde del capó, mientras que uno central rodea al logo del fabricante, contrastando con el color negro brillante del resto de la pieza.

El paragolpes le da más robustez a esta zona del Nivus, con los neblineros LED dispuestos de manera vertical, la inclusión de los sensores de proximidad delanteros (muy útiles por lo demás a la hora de estacionar de punta) y una gran toma de aire inferior, resaltada su parte baja, también con un filete cromado del mismo estilo de la indicada en el párrafo anterior, además de un borde plástico inferior, que sigue la línea de encastre de los neblineros.

Visto de perfil, la curvatura del techo lo asemeja a un fastback, pero ojo estamos hablando de un crossover o híbrido que mezcla los estilos de un hatchback con un SUV, con detalles ya vistos en este segmento como lo son las guarniciones de resina (con detalles en gris satinado al centro), que recorren los pasos de ruedas y los bajos del auto.

Nuestra versión de prueba calzaba neumáticos Pirelli Cinturato P7 de medida 205/55 R17, de perfil adecuado para el uso citadino, pero que también puede acometer ciertas incursiones en caminos de tierra, con llantas de aleación bitono. El de repuesto es un Pirelli Cinturato P1 de medida 195/65 R15 que no puede ser usado a velocidades por sobre los 80 km/h.

Otros detalles llamativos, que se expresa sobre todo en el área vidriada, muy equilibrada por lo demás, es su parecido con el Polo, sumado a la presencia de elementos característicos de los crossover como son las ya reseñadas guarniciones en resina y sus barras de techo, además de sus dos líneas de cintura ascendentes de adelante hacia atrás, las que nacen desde el ornamento cromado lateral que designa el nivel de equipamiento del modelo, otorgándole más robustez o anchura al conjunto, fundiéndose con el laterales de las luces traseras.

Los espejos, como buen Volkswagen son parcialmente del color de la carrocería con repetidores de los intermitentes en sus carcasas, disponían de abatimiento eléctrico, práctico a la hora de estacionar en zonas estrechas o por el simple hecho de cuidarlos de pasadas a llevar cuando lo dejamos aparcado en la calle.

Su zona posterior presenta un elemento horizontal en negro brillante que une a las luces LED traseras de serie, formando una pieza única y extremadamente elegante, digna de modelos del segmento premium. Las luces comienzan en la cubierta posterior y se extienden a parte del costado, en una combinación única de estética y funcionalidad.

El portalón es presidido por un alerón integrado en la cubierta trasera provoca un efecto de extensión del techo, un detalle esencial para definir el estilo deportivo y de coupé del Nivus. Obviamente dispone de un limpialuneta. El nuevo logo dice presente al centro de la barra negra horizontal, dejando el espacio para la placa patente al centro y más abajo el monograma cromado en relieve que dice Nivus, con la designación “200 TSI”, ubicada al costado derecho inferior del portalón que alude al par del motor y el sistema de inyección estratificado.

La zona del parachoques trasero combina la zona superior pintada, complementada con presencia de revestimientos de resina plástica, las luces reflectantes en las esquinas dispuestas de manera horizontal, además de un difusor central que oculta la salida de escape situada del lado izquierdo.

En lo que respecta a sus dimensiones, el Nivus alcanza los 4.266 mm de largo, 1.757 mm de ancho, 1.493 mm de alto y 2.566mm de distancia entre ejes.  Su despeje llega a los 166 mm. VW señala que su portaequipajes es un punto de referencia entre los hatchbacks compactos (como el Polo con 300 litros  (+115 litros) e incluso SUV compactos como el T-Cross (que admite 373 litros), el Nivus sorprende  con una capacidad de 415 litros, ampliables a 1.174 litros, si abatimos por tercios los respaldos de las plazas traseras. Cuenta con un fondo ajustable en dos alturas.

La gama de colores considera seis tonalidades: blanco candy, gris platino, gris piedra, negro ninja, plata sirius y rojo metálico.

Buena mezcla entre diseño, espacio y modernidad
Basta con acercarnos a la puerta del Nivus para que entre en acción el sistema de proximidad y podamos acceder a su cabina con sólo tirar la manilla de apertura y tomar asiento en el puesto de manejo, cayendo en cuenta de la presencia de un volante muy moderno, regulable en altura y profundidad, también con el nuevo logo al centro, revestido en un polímero o ecocuero muy agradable al tacto, con comandos multifuncionales con 15 teclas que se reparten muy equilibradamente entre los dos rayos superiores.

A modo de resumen, del lado izquierdo están aquellos relativos a la velocidad crucero, donde lo interesante de esta versión es que cuenta con un crucero del tipo adaptativo, sobre el que nos explayaremos más adelante en el apartado de seguridad activa. Del lado derecho, se encuentran los relativos al sistema multimedia y visualización del cuadro de instrumentos.

El tablero es totalmente digital, full color de 10″ (VW lo llama “Active Info Display”), que nos gustó mucho por la facilidad con que se maneja desde el volante. Tiene tres formatos para mostrar la información: el normal con velocímetro y tacómetro, un modo nocturno que muestra la información que necesite el conductor al centro y un tercero con toda la info acerca del rendimiento del auto.

Sin embargo, una de sus fortalezas dice relación con su sistema de infoentretenimiento, desarrollado regionalmente, llamado VW Play. El sistema consta de una pantalla de 10″ de muy alta resolución ligeramente orientada hacia el conductor (las versiones Comfortline vienen con una pantalla más pequeña de 6,5″), sensible al tacto y con «botones virtuales», esta plataforma ofrece no solo las funciones de conectividad más modernas, sino que también garantiza una serie de servicios y transmisión.

En nuestra opinión luce bien integrada a la altura visual del cuadro de instrumentos, siempre rodeada de terminaciones en negro brillante. Lo único que no nos gustó del todo, es que no tuviese un mando físico para cambiar de estación de radio o ajustar el volumen para aquellas personas que no están tan familiarizadas con los mandos táctiles. Dispone de conectividad con Android Auto y Apple Car Play.

Inmediatamente bajo el display, encontramos el sistema de climatización o Climatronic, que consta de un climatizador unizona, además de dos aireadores superiores rectangulares, seguido de un espacio portaobjetos con un puerto USB.

La zona del túnel central alberga la palanca de cambios (con nada menos que seis botones vacíos la lado izquierdo que intrigan acerca de ver versiones aún más equipadas), con el botón de encendido al costado izquierdo superior de un tamaño un tanto menor al que se acostumbra a ver en otros modelos, además de una ranura que hace las veces de portatarjetas. Luego encontramos la clásica palanca de accionamiento del freno de mano revestida en uretano (no se vería mal en un ecocuero), acompañada de una toma de 12 volt y dos pequeños portavasos.

El plafonier superior en el techo, alberga las luces de lectura, un portalentes y el espejo interior fotocromático (muy útil al circular de noche y no ser encandilado por el auto que va detrás nuestro), además de espejos de vanidad con una sutil luz nocturna.

Respecto a la habitabilidad, adelante es más que suficiente. Nos acogen asientos revestidos en ecocuero sintético bitono, ambas plazas con reglaje manual. Atrás es fácil de acceder, aunque penaliza la altura libre para la cabeza, producto de la caída del techo, no cuenta con apoyabrazos central, y las plazas laterales sobresalen ligeramente por sobre la central. Eso si quien ocupe el asiento trasero del medio, se verá algo incómodo producto de que sobresale parte de la rejilla de ventilación posterior. Extrañamos la presencia de una mayor cantidad de puertos USB, en el entendido de que este modelo está orientado a un cliente joven.

A modo de resumen, nos gustó el diseño y la propuesta estética de la cabina del Nivus. Luce moderno, pero tenemos nuestros reparos a la presencia de revestimientos plásticos duros en los revestimientos internos de las puertas, zona superior del torpedo, que lo hacen ver muy “Made in Brasil”. Algo escasa nos resultó la visibilidad posterior, por lo que se debe priorizar el uso de los espejos laterales, mientras que en labores de estacionamiento resultan muy útiles los sensores de proximidad delanteros y traseros y la cámara de reversa.

Bajo su capó yace un motor TSI de 1 litro de desplazamiento, turboalimentado, con tres cilindros, que eroga 114 Hp de potencia a 5.500 vueltas y un par máximo de 200 Nm, disponibles entre las 2.000 y 3.500 vueltas (esta última cifra es la que alude la nueva nomenclatura de la marca 200 TSI).

Este motor es el mismo usado en otros modelos de la marca, no disponibles en Chile como el Up, pero con modificaciones en su electrónica, y mejoras en las piezas, que están sometidas a mayores exigencias, producto del caballaje adicional. Ya está apto para cumplir la norma de emisiones Euro 6.

Este motor vibra un poco, como buen motor tricilíndrico, pero que en ciudad saca a relucir todas sus ventajas: eficiencia, suavidad, capacidad de respuesta.

En el apartado de seguridad, de serie vienen con seis bolsas de aire, bloqueo electrónico de diferencial, control electrónico de tracción, frenos de discos a las cuatro ruedas con ABS, control electrónico de estabilidad, asistente de frenado de emergencia, anclajes Isofix (2), inmovilizador con alarma antirrobo y asistente de arranque en pendiente.

Aparte de esas características, nuestra unidad de prueba considera espec adicionales relativas a seguridad activa, las que a saber son:

  • Front Assist: Sistema que ajusta la distancia con los autos precedentes
  • Control crucero adaptativo
  • Frenado autónomo de emergencia en ciudad
  • Nos hubiese gustado que contase con un detector o sensor de punto ciego.

En lo que dice relación a su andar, el auto se siente sólido y bien aislado, muy orientado a otorgar confort de marcha durante el manejo en ciudad. Lo manejamos por zonas colmadas de lomos de toro, destacando el trabajo de su suspensión y el buen perfil de sus neumáticos para absorber este tipo de irregularidades.

A pesar de que alguien diga que se trata de un motor de solo un litro de desplazamiento, tiene un abundante torque que despliega desde bajas revoluciones, lo que lo torna muy ágil en respuesta en caso de ser necesario, sumado a un rendimiento acorde en ciudad, que estuvo en torno a los 11 – 12 km/l en nuestra prueba