Por Raúl Farías

Sin duda que, desde la llegada al país en 1977 de Toyota a Chile, uno de los modelos de más antigua data dentro de su gama ha sido el Corolla, cuya historia se remonta a 1966 cuando fue lanzada su primera camada. Ha transcurrido más de medio siglo de historia, 12 generaciones a cuestas y más de 45 millones de unidades vendidas en 170 mercados, nos hablan de un modelo consolidado en los anales de la historia del automóvil.

Tuvimos oportunidad de ponerle el guante a la versión tope de línea (SE-G) eco amigable o híbrida del modelo, lanzado en Chile en septiembre pasado, evento que se vio retrasado por los inconvenientes ocasionados por la pandemia. Esta variante de cuatro puertas, viene a complementar la gama del modelo, presente en nuestro mercado desde finales de mayo de 2019.

Nueva, deportiva y elegante apariencia
El nuevo Corolla está desarrollado sobre la plataforma global GA-C basada en la filosofía de fabricación TNGA (Toyota New Global Architecture), se fabrica en la planta de Toyota en Indaiatuba (Brasil) e introduce por primera vez una variante de motorización híbrida auto- recargable, convirtiéndose en el primer vehículo de estas características de propulsión producido en América Latina.

Fue justamente el uso de esta plataforma que permitió lograr un centro de gravedad más bajo, y una silueta aerodinámica y con más fluidez en sus líneas. Las esquinas de ambos parachoques, sobresalen dotándolo de mayor robustez.

Sin embargo, el cambio más notable del nuevo Corolla 2021, se da en su diseño delantero y trasero, donde se logró reflejar una fuerte presencia y una postura firme con una sensación de amplitud y aplomo.

En el diseño delantero se destaca la forma trapezoidal de los laterales del paragolpes delantero que envuelve la parrilla frontal inferior. La parrilla frontal superior se conecta con los faros delanteros, de diseño prolongado y anguloso, que a su vez se envuelven en las esquinas del vehículo dotándolo a este de un carácter más dinámico.

Nos gustaron sus luces delanteras bi-LED con encendido automático y luces diurnas, que en esta versión híbrida presenta un detalle pintado en color azul, para darle un toque diferenciador respecto de las versiones convencionales (1.6 XLi y 2.0 XEi)

De costado luce más deportivo, aunque manteniendo sus clásicos tres cuerpos muy bien definidos, aunque se advierte su parabrisas delantero más inclinado. La adición de una cuarta ventanilla delantera, además de la presencia de nuevos espejos tipo banderín (retráctiles eléctricamente en las versiones XEi y SE-G), además de contar con los repetidores de los intermitentes en las carcasas.

Desde el parachoques delantero, vemos que nace una marcada línea de cintura que recorre todo el perfil del Corolla de manera ascendente hasta casi fundirse con el perfil más corto de su portamaletas, que se explica por tener una luneta trasera más inclinada. Si en su antecesor (tomando como base el Corolla SE-G 2018-20) los detalles cromados se apreciaban en las manillas de las puertas y la separación entre las ventanas laterales y la zona de acero, ahora el detalle cromado se aprecia en los marcos de las puertas y el listón trasero que se adentra en la zona baja de las luces traseras, que también son full LED.

Se desliza sobre neumáticos Dunlop Sport Maxx 050 de medida 225/40 R17 que son 10 mm más anchos que los de su predecesor, combinados con llantas de aleación de dos radios bitono, con distinto formato, dispuestos de manera alternada. En el maletero se aloja un neumático de recambio temporal Pirelli Cinturato.

En relación a sus cotas, éstas varían levemente respecto a su predecesor. El ancho total se incrementa en +5mm, totalizando 1.780 mm y el largo total en +10 mm, quedando en 4.630 mm. Mientras que la distancia entre ejes (2.700 milímetros) y la capacidad de baúl (470 litros) permanecen sin cambios. Cabe consignar que Corolla tiene la batalla más grande de su segmento.

Interior práctico y refinado
Basta con abrir cualquiera de sus cuatro puertas para caer en cuenta que su habitáculo fue renovado completamente, con foco en la elegancia, confort y espacio interior.

El diseño del panel central tiene como objetivo una sensación de amplitud y apertura, que, combinado con una consola central más amplia, busca una óptima distribución del espacio con un carácter minimalista.

Además, el panel central se complementa con los bordes de las puertas delanteras acentuando la continuidad de las líneas para lograr un ambiente más fluido y confortable.

Este diseño se complementa con exclusivos detalles de color plata satinado en el volante, consola central, panel central y puertas. El panel de instrumentos, los comandos de consola central y el equipo multimedia se rediseñaron teniendo en cuenta al usuario. Los comandos son de fácil acceso, prácticos y de uso intuitivo.

La calidad de los materiales es otro de sus puntos a favor, puesto que basta con dar un vistazo para saber que fue cuidadosamente seleccionada, mejorando la calidad percibida. Además, se adoptaron materiales blandos sobre las superficies que se tocan con más frecuencia. Nos gustaron los detalles en negro lacado. El único detalle mejorable es la poco cuidada presentación del encastre de la pantalla del sistema multimedia, que no está a la altura de lo que uno espera de un Toyota.

El puesto de manejo, nos recibe con un nuevo cuadro de instrumentos, que al menos en esta versión híbrida presenta un novedoso display digital a color de 7”, que presenta ligeras variaciones respecto del presente en su hermano de cinco puertas. Por ejemplo, no presenta tacómetro, sino que un indicador que ilustra el flujo de energía en el sistema híbrido en virtud de nuestro estilo de manejo. Luego encontramos el velocímetro y los indicadores de nivel de combustible y temperatura del refrigerante del motor.

Su volante con agradable tacto, gracias a su revestimiento en cuera, dispone de controles para el sistema de audio, display de información múltiple, del teléfono y de los sistemas de seguridad activa que aglutina el “Toyota Safety Sense”, éste privativo de la versión que analizamos en este reporte. Lógicamente se puede ajustar en altura y profundidad.

La parte alta de la consola es presidida por un nuevo sistema multimedia de 8” cuenta con navegador satelital (GPS) y conectividad Apple CarPlay y Android Auto, que en mi opinión me resultó tan fácil de usar como aquella presente en la generación saliente.

Inmediatamente bajo el sistema de infoentretenimiento, se ubican las rejillas de salida del aire y el nuevo climatizador automático digital bi-zona con todas sus funciones para hacer del viaje un momento más confortable.

En cuanto a la comodidad de los asientos, debemos señalar que sólo nuestra versión de prueba dispone de asientos revestidos en cuero. Particularmente no soy de aquellas personas que no gustan de este tipo de material, debido a que, en temporada de verano, si dejamos el auto estacionado a pleno sol, genera cierto grado de incomodidad al sentarnos, a menos que disponga de algún sistema de enfriamiento.

Dejando esa impresión personal de lado, la comodidad que ofrecen es más que correcta, puesto que Toyota se preocupó de contar con un cuero natural y ecológico, optimizaron su rigidez y se reubicaron, logrando así una postura de conducción con menos fatiga y tensión para los ocupantes. Además, el asiento del conductor es regulable eléctricamente en la versión probada. Extrañamos la ausencia de una salida de flujo de aire para los ocupantes de las plazas trasera, aun cuando el climatizador es capaz de enfriar o calefaccionar muy bien la cabina.

Otro punto que debemos resaltar dice relación con la mejora y el reposicionamiento de los pilares A (con la adición de una ventanilla triangular lateral delantera). También, los espejos exteriores se reposicionaron en el panel de la puerta logrando una visibilidad superior diagonal hacia adelante. Por último, se redujo el tamaño y se re- posicionó el capot junto al panel central más abajo, logrando así un claro efecto de visión amplia y una sensación de amplitud para los ocupantes de las plazas delanteras.

El placer de manejar con total seguridad
En el apartado de seguridad, debemos señalar que de un tiempo de esta parte, Toyota ha enfatizado en incrementar los niveles de seguridad activa y pasiva en la mayor parte de su portafolio de modelos, realidad de la que no ha estado ajena Corolla, que desde su versión de entrada (1.6 XLi) considera de serie: 7 bolsas de aire, frenos de discos ventilados a las cuatro ruedas con sistema ABS, EBD + BA, control electrónico de estabilidad, carrocería con deformación programada, anclajes ISOFIX, asistente de arranque en pendiente y cámara de retroceso, dentro de lo más relevante.

Adicionalmente, la versión SE-G agrega el paquete de asistencias al manejo “Toyota Safety Sense”, Este sistema incorpora un radar de ondas milimétricas combinado con una cámara monocular para detectar una variedad de peligros y alertar al conductor.  Consta de cuatro subsistemas que detallamos seguidamente:

1.- Luces altas automáticas (AHB): El sistema utiliza la cámara monocular para detectar las luces delanteras de vehículos que se aproximan y las luces traseras de los vehículos de frente y, automáticamente cambia entre las luces altas y bajas consecuentemente.
2.- Control crucero adaptativo (ACC): Permite conducir a una velocidad constante predeterminada. Además de cumplir con esta función, este nuevo sistema usa el radar de ondas milimétricas y la cámara para detectar vehículos en el camino, calcular su distancia y ajustar la velocidad en consecuencia para ayudar a mantener una distancia segura entre los vehículos.
3.- Aviso y asistente de cambio de carril (LDA y LTA): Utiliza la cámara monocular para detectar la posición del vehículo en relación a las marcas del carril. Si el vehículo comienza a desviarse del mismo sin la previa activación de la señal de giro, el sistema advierte al conductor con una alerta auditiva y visual. Adicionalmente, el sistema puede aplicar una pequeña corrección en el volante para ayudar al conductor a retomar el carril.
4.- Sistema de pre-colisión frontal (PCS): Este sistema utiliza una cámara monocular y un radar de ondas milimétricas para detectar vehículos que circulan por delante en las calles y autopistas. Si el sistema detecta la posibilidad de una colisión, éste alertará al conductor mediante avisos sonoros y visuales.

Si el conductor responde y aplica el freno suavemente, el sistema activará la asistencia de frenado (Brake Assist) para incrementar el poder de frenado y así evitar o mitigar el accidente. Si ante esta situación, el conductor no aplica los frenos, el sistema aplicará los frenos de emergencia para evitar o mitigar un posible accidente.

Motorización eficiente y que se disfruta al manejar
En cuanto a sus mecánicas, la gama del nuevo Corolla Sedán considera tres alternativas de propulsores: dos bencineras y la híbrida que analizamos en esta crónica. Las dos primeras, según versión, corresponden a un 1.6 litros con 130 Hp y 159 Nm de par, acoplado únicamente a una transmisión manual de 6 velocidades. El segundo, corresponde al nuevo motor “Dynamic Force” de 2 litros con 170 Hp y 200 Nm de par, pudiendo escoger entre una caja manual de seis marchas o la totalmente nueva transmisión automática “Direct Shift CVT” con 10 marchas.

Mención aparte merece el sistema híbrido auto-recargable, conformado por dos motores: Uno naftero de 1.8 litros, 4 cilindros en línea con 16 válvulas DOHC, cadena de distribución y sistema VVT-i con inyección electrónica multipunto y un motor eléctrico que trabaja conjuntamente otorgando una potencia total de 122 CV, que opera conjuntamente con una caja automática  e-CVT. Es el mismo propulsor usado en el Prius y el nuevo CH-R, pero con algunos ajustes para adaptarse a un sedán.

Esta transmisión cuenta con la posición “B” (Brake) que indica el uso del freno motor donde en condiciones de bajadas pronunciadas, no solo retiene el vehículo y evita sobrecalentar los frenos, sino que también aprovecha al máximo el frenado regenerativo. Mediante el uso del freno motor, un híbrido de Toyota utiliza el motor eléctrico principal como generador para ofrecer resistencia y, a la vez, cargar las baterías. Es recomendable usar el freno motor solo en bajadas pronunciadas donde se le podrá sacar el mayor provecho.

También hay un pulsador EV (Electric Vehicle) que prioriza el motor eléctrico siempre que la batería lo permita. No es muy recomendable su utilización dado que consume mucha energía y no permite pisar con fuerza el acelerador, dado que se desconecta, es preferible dejar que el sistema híbrido funcione de forma automatizada.

El sistema eléctrico se alimenta de una batería de Níquel metal hidruro que se recarga automáticamente cuando el vehículo desacelera o frena, sin necesidad de enchufarse a una fuente de energía externa.

Su funcionamiento resulta muy simple para aquellos que no estén familiarizados con este tipo de mecánicas. Basta con presionar el botón de arranque y visualizar el testigo “Ready” en el cuadro de instrumentos para saber que el Corolla está listo para circular.

En cuanto a mis impresiones de manejo, el Corolla ofrece un gran confort de marcha y mayor estabilidad la mayor dureza y menor peso en los materiales utilizados en el desarrollo de la plataforma mejoraron considerablemente la rigidez torsional del vehículo en un 60% con respecto a la generación anterior. La nueva suspensión trasera independiente de doble horquilla logra un confort de marcha placentero al mejorar la absorción de impactos, lo que se advierte al transitar por pavimentos más irregulares.

En los trayectos que pude manejarlo, obtuve un consumo promedio de casi 15 km/l, que en parte se debió a una circulación a velocidades urbanas, con detenciones y semáforos. De todas formas, supera con creces a los 9,2 km/l que da en promedio su antecesor con motor 1.8 a gasolina y caja CVT. Toyota Chile homologó el modelo con rendimientos de 33,1 km/l en ciudad; 18,3 km/l en carretera y un mixto de 21,8 km/l.

A modo de cierre, podemos decir que el nuevo Corolla no ha perdido su esencia de ser un sedán simple, sencillo y confiable de usar, con evidentes mejoras en términos de confort, eficiencia, seguridad y tecnología, que no defraudará a sus fieles seguidores ni tampoco a nuevos clientes. Termino con una propuesta, ¿qué les parecería a Toyota Chile traer un 2.0 CVT con el paquete de equipamiento del SE-G?