Desde hace un buen tiempo que nuestros reportes de manejo se han venido centrando en tipologías SUV y uno que otro sedán. Resultó interesante por espacio de una semana, poner a prueba la versión tope de línea de la tercera generación del Hyundai Grand i10, modelo que debutase en el mercado indio (donde se fabrica), en agosto de 2019, y que desembarcó en Chile a comienzos de este año. Llega con una propuesta de diseño más deportivo, más espacio interior, además de presentar mejoras en cuanto a conectividad y seguridad, siendo un vehículo ideal para la ciudad, donde saca a relucir todas sus cualidades.

Su predecesor tuvo muy buena acogida en el mercado chileno, que, aunque con una apariencia más sencilla, ya se hacía necesaria una renovación, por lo que este ejemplar representa un evidente salto en diseño, propuesta interior y muchos otros detalles que iremos aclarando por medio de este reporte de manejo.

Antes de profundizar en su propuesta estética, es menester aclarar que no es el mismo i10 europeo, modelo con el cual comparte plataforma. Ahora bien, en materia de diseño, es evidente el cambio, aunque no es tan radical como lo visto en otros exponentes de la nueva generación de modelos de la casa coreana, como son Elantra o Tucson.

De partida, vemos en su capó dos suaves nervaduras que nacen desde los pilares A, y se adentran en la parte alta de la máscara (terminan justo a la altura del logo). Resulta llamativa su grilla satinada en forma de cascada con cinco lamas horizontales, que le dan un toque de deportividad y robustez a esta zona de la carrocería, sumado a la presencia de ópticos en forma de boomerang con proyectores halógenos, además del encastre de los neblineros circulares en forma de corchete (disponibles sólo en las versiones Value). Llamativas resultan también sus luces diurnas LED.

De costado, el nuevo Grand i10 presenta una estampa dinámica y equilibrada que se explica por la presencia de una nueva línea de perfil continua, que le da más volumen y longitud visual al auto. De hecho, el pilar A está más inclinado lo que se traduce en una mejora de su coeficiente de resistencia aerodinámica (Cx 0,34 v/s Cx 0,36 de su predecesor). Además, presenta en el pilar C un separador de plástico negro con el anagrama “G-10” grabado al centro, que la da una sensación de techo flotante, además de darle un toque deportivo al conjunto con la apariencia en negro brillante.

Se desliza sobre neumáticos Goodyear Assurance de medida 175/60 R15 con llantas de aleación bitono con corte diamante (esta medida es privativa de esta versión, por cuanto las restantes emplean radiales de medida de 165/70 R14 con tapa o llantas, según sea el nivel de equipamiento: Plus o Value MT). Debemos ser sinceros al señalar que la combinación de color de la carrocería en rojo ardiente con toques negros brillantes en el pilar C, sumado a la presencia de manillas cromadas y el diseño de las llantas, le otorgan al conjunto una apariencia muy atractiva a ojos de quien lo observa.

Por detrás, vemos que presenta una nueva antena de recepción de ondas radiales, un pequeño alerón trasero superior, que preside un portalón trasero que más ancho por el efecto causado por el pliegue central que lo atraviesa de lado a lado, además de un nuevo parachoques trasero más deportivo, totalmente a tono con el color de la carrocería, y rediseñadas luces reflectantes triangulares con un sutil deflector de aire inferior.

Esta nueva entrega creció en todas sus dimensiones: 3.805 mm de largo (+40 mm); 1.680 mm de ancho (+20 mm) y 1.510 mm de alto (+5 mm). Su batalla aumentó en 25 mm, llegando a los 2.450 mm. Lo anterior se tradujo en mejoras evidentes de la habitabilidad interior (más espacio para la cabeza, hombros y piernas), y del cubicaje de su portaequipajes iluminado, que se incrementó en 5 litros, quedando en 260 litros, bastantes correctos para su tamaño. Si requiere ampliarla, basta con abatir cualquiera de los dos respaldos traseros en proporción 60/40.

Lo llamativo es que esta versión viene con una rueda de recambio de uso temporal (según reza en la ficha técnica), pero que en la realidad corresponde a un Goodyear Assurance de medida 165/70 R14 algo más pequeña que las que monta de fábrica nuestra unidad de prueba.

Si hasta el momento, nos ha resultado muy correcta la evolución de sus líneas, puertas adentro el salto se hace aún más notorio. De un interior funcional y bastante simple visto en la generación previa, ahora vemos un interior más trabajado en lo que a diseño y materiales se refiere, dando cuenta de la preocupación de la marca puesta en este ámbito, aunque siempre manteniendo plásticos y elementos pensados en la funcionalidad, además de un formato bitono, que aunque tenemos ciertas reservas respecto a cuánto tiempo se mantendrá limpio bajo condiciones de uso normales (no de maniático obsesivo por no ensuciarlo), pero que entendemos tiene la misión de dar una sensación de mayor amplitud en el habitáculo.

Sin duda que desde el puesto de mando o de manejo, vemos que el Grand i10 hace guiños en cuanto a la disposición del tablero y pantalla del sistema de infoentretenimiento a sus hermanos mayores. La verdad sea dicha, resulta muy fácil acomodarse para manejarlo. Basta con encontrar la posición correcta del asiento, regular en altura el volante, ajustar los espejos (con regulación y abatimiento eléctrico) y ya estamos listos para disfrutarlo.

El volante tiene recubrimiento en cuero (al igual que parte del pomo y fuelle completo de la palanca de cambios), pero extrañamos la presencia de los mandos del control crucero de lado del rayo derecho o un comando del computador de abordo (al menos para esta versión). Del lado izquierdo se dedican seis teclas para comandar a distancia el sistema de infoentretenimiento.

El cuadro de instrumentos es el mismo para todas las versiones, que le da un toque juvenil, con un tacómetro análogo del lado izquierdo con una suerte de bandera a cuadros de fondo, mientras que del derecho vemos un clúster digital monocromático (blanco/negro) que informa sobre velocidad (con números vintage tipo Casio que se lee de un vistazo), posición de la palanca de cambios, consumo promedio (en litros cada 100 km), autonomía, monitor de puertas abiertas e indicador del nivel de combustible. Hay un pituto en la zona baja que nos permite revisar manualmente el computador de abordo.

El tapizado de los asientos, en un paño vinilo, resulta agradable a la vista por su estilo juvenil, pero al ser de un color claro, volvemos a lo mismo de lo señalado más arriba, resulta fácil de ensuciar. Su habitabilidad es bastante buena, con espacio suficiente para las piernas y la cabeza. Atrás tres personas viajarán algo incómodas. En estas plazas tiene dos cinturones de tres puntos laterales y uno central de dos puntos. Se agradece que tenga salidas de aire para los ocupantes de los asientos traseros.

La parte alta de la consola está presidida por una pantalla de táctil de 8″ con Android Auto y Apple Car Play, con seis botones de acceso directo (tres de cada lado), además de dos perillas a la vieja usanza, que resultan prácticas para ajustar el volumen o cambiar de radioemisora. A pesar de no ser una pantalla ultramoderna, su resolución es agradable a la vista y resulta práctica de usar, además sirve para visualizar la cámara de retroceso de serie. Inmediatamente bajo ella están las toberas de ventilación, mediada por el interruptor de los intermitentes de emergencia. Luego encontramos los comandos de climatización con dos diales giratorios en acabado negro brillante y el aire acondicionado manual. Más abajo hay dos puertos USB, además de un espacio portaobjetos.

Otro elemento que aporta funcionalidad y practicidad a su interior es el hecho de que la palanca de cambios esté en una postura alta, que hace que esté al alcance de la mano. Al centro, entre ambas plazas delanteras encontramos dos posavasos bastante profundos. En días de calor, si quiere enfriar una lata o botella pequeña, basta con ponerla en la guantera, y abrir el flujo de aire acondicionado para disfrutar de un refresco. Extrañamos que sólo tuviese una luz interior central, sin luces de lectura delanteras.

Su planta motriz corre por cuenta, solamente de un motor bencinero Kappa de 1.2 litros, con 82 Hp de potencia y 114 Nm de par, cuyos niveles de ruidos y vibraciones fueron reducidos. Puede, según versión, ir acoplado a una caja manual de 5 velocidades o una automática de 4 marchas. Esta última fue la que testeamos, de funcionamiento muy suave en ambiente urbano, pero algo ajustada al momento de exigirlo en autopista sobre los 100 km/h. Con estanque lleno, puede cubrir sobradamente una distancia de Santiago a La Serena (450 kms), puesto que, con el estanque lleno, el computador notifica más de 600 kms de autonomía.

Ya a los mandos del nuevo Grand i10, debemos señalar que esta versión automática, facilita aún más el manejo, pero a sabiendas de que el tránsito urbano está cada vez más denso a toda hora, se agradece el hecho de contar con una transmisión así, que facilita en gran medida el manejo, Otro elemento que nos gustó fue la puesta a punto de su suspensión, que resulta muy suave, ofreciendo una muy buena calidad de marcha. Otro elemento que nos gustó fue su dirección, con un reducido radio de giro, que lo hace ideal para la ciudad o al maniobrar en espacios reducidos, pero permite mover con confianza al Grand i10.

Ya finalizando, y un punto no menor donde queda al debe es en el apartado de seguridad, donde nos hubiese gustado ver control de estabilidad al menos en las versiones intermedias o una mayor dotación de bolsas de aire en la versión que probamos.