Por Raúl Farías.

En 2008 BMW sorprendió al mundo con el lanzamiento de un SUV de gran tamaño y diseño bastante particular para la época, pues su carrocería era tipo coupé o fastback, logrando un gran éxito en el mercado y desde entonces se ha posicionado como uno de los productos más emblemáticos en el segmento de los SUV de lujo.

En 2014, la firma bávara presentaba la segunda generación, de lo que tomó debida nota el trio alemán conformado por Mercedes Benz con su GLE Coupé, y que unos años más tarde seguiría Audi con el Q8 y Porsche con el Cayenne Coupé. Esta segunda camada se hizo más robusta, más grande en todos los sentidos, pero también más llamativa y que le valió hasta el año pasado, ser el SUV Coupé de lujo más vendido en todo el mundo con alrededor de 449 mil unidades.

Once años después llega la tercera generación de este modelo pionero en el segmento de los “Sports Activity Coupe” (aunque seamos honestos, ese nombre lo inventó BMW), proveniente directamente desde la planta de Spartanburg, ubicada en Carolina del Sur, Estados Unidos.

Datamotriz pudo ponerse tras el volante de la variante xDrive 40i M Sport, en un elegante color Black Sapphire, donde el paquete deportivo M confiere al vehículo una nota aún más deportiva. Además de un aspecto marcado con numerosos detalles en el exterior y el interior, esta línea de equipamiento garantiza un mayor placer de conducir. Así la suspensión M adaptativa, el cambio deportivo Steptronic, el sistema de escape deportivo M, los frenos deportivos M y el paquete aerodinámico M optimizan notablemente el dinamismo de conducción.

Analizando sus líneas, nos encontramos con un automóvil que, efectivamente, destaca por su tamaño imponente. Aunque se basa en el X5, sus cotas son ligeramente distintas. Ha crecido 26 milímetros en longitud exterior sobre el modelo actual (a 4.935 mm) y en 15 mm de ancho (a 2.004 mm). Ahora es 6 mm más bajo (a 1.696 mm) y combina proporciones dinámicamente estiradas con una excepcional musculatura visual. La distancia entre ejes del vehículo ha aumentado en 42 mm a 2.975 milímetros. Su despeje alcanza los 214 mm.

Es decir, el BMW X6 es 13 mm más largo y 49 mm más bajo y que un X5 e igual de ancho. Su ancho llama nuestra atención de todo quien lo observa estando detenido y le da un aplomo que casi roza lo exagerado, teniendo en cuenta que es 4 mm más ancho que un el SUV más grande de BMW disponible en Chile hasta el momento, el X7.

Su frontal intimida por su enorme grilla con contornos cromados y doce lamas horizontales divididas en dos secciones o riñones de seis.  ya que los bordes exteriores de esta pieza ahora se acercan a los faros en un ángulo claramente definido. Demás esta señalar que la luminosidad está asegurada gracias a sus proyectores full LED adaptativos, que incluyen neblineros con esta misma tecnología.

Una particularidad del frontal, es que, por primera vez, se ofrece el X6 con una grilla retroiluminada, que la marca denomina como “Iconic Glow”, para que a los ojos de quienes lo vean transitar, el X6 diga “aquí estoy yo, mírenme”.

Los flancos del nuevo X6 están definidos por las proporciones familiares de BMW, una línea de caracteres bien dibujada y la línea dinámica del techo, sumado a la presencia de una cintura muy marcada. Se desliza sobre neumáticos Pirelli P Zero de medida 275/40 R21 delanteros y 315/35 R21 traseros (esto porque es un auto con tracción trasera), con llantas de aleación ligera M de radios en Y de 21” (estilo 741 M) bicolor.

Característicos resultan las “branquias o airblades” que anteceden los pasos de ruedas delanteros, que se reiteran más sutilmente detrás de los pasos de ruedas posteriores.

Su parte posterior presenta una suave caída del techo, aunque nos hubiese gustado prescindir de la antena tipo aleta de tiburón o esos particulares spoiler superiores que presiden el gran vidrio posterior. ¿Se vería mal con un limpiaparabrisas trasero? Creemos que no.

Más abajo encontramos unos estilizados faros LED traseros que se adentran en el portalón, dando paso a un voluminoso paragolpes trasero, donde el límite de la boca de ingreso al portaequipaje lo marca la ancha zona del portaplacapatente, en cuyos extremos se alzan unas sutiles luces reflectantes dispuestas horizontalmente.

La zona media baja del parachoques presenta una agradable tonalidad gris oscura, con una protuberancia central, además de las salidas de escape semirectangulares y un difusor central de aire en color negro.

Puertas adentro, el habitáculo del X6 da cuenta de que estamos dentro de un auténticos SUV de lujo, con una materialidad y terminaciones de primer nivel. Nos gustó la presencia del bitono de sus asientos tapizados en cuero vernasca de color burdeo, que contrastaba con el negro en los revestimientos internos de las puertas y el túnel de la consola central.

En el puesto de mando nos encontramos con el nuevo volante M, regulable eléctricamente en altura y profundidad, con empuñadura gruesa, agradable al tacto, gracias a su suave revestimiento de cuero, desde podemos controlar de manera satelital el sistema multimedia y los avanzados sistemas de seguridad activos. Tampoco podemos dejar en el tintero las paletas de cambios de aluminio para subir o rebajar o marchas. Llamativo resulta que, al dejar de manejar, el volante se aleja para efectos de facilitar nuestro descenso del X6.

El cuadro de instrumentos es totalmente digital de 12,3” (BMW Live Cockpit Professional), con una presentación que no es la convencional: el tacómetro del lado derecho y el velocímetro del izquierdo, mientras que al centro se muestra el completo computador de abordo.

Olvídate de los clásicos conmutadores para operar las luces, que ahora dan paso a una nueva generación, estrenada en el nuevo Serie 1, con botones, que se encuentran del lado izquierdo del conductor.

La zona de la consola está presidida por otra pantalla de alta resolución, también de 12,3”, que se puede comandar mediante gestos. En ella se muestran diversas funcionalidades como el climatizador, estado del auto, navegador GPS y cámara de 360° con alta definición.

El túnel central alberga un generoso espacio con tapa que da lugar a un puerto USB, dos posavasos iluminados que nos permiten llevar nuestras bebidas frías o calientes (a voluntad), además de una salida de 12 voltios.

Luego encontramos una serie de comandos, encabezados por el selector de la palanca de cambios (con inserciones de cristal en su pomo), que aunque no lo crea no luce para nada recargado en el conjunto, sumado a una serie de comandos que exigen varios minutos de nuestra atención (si no estamos habituados) para familiarizarnos con su manejo: manejo de la cámara 360°, desactivar el ESP, desactivar asistencias de estacionamiento, start/stop, botón de encendido/apagado del motor, modos de manejo (sport, confort, eco pro y adaptative), autohold, freno de estacionamiento eléctrico, asistente de descenso y el regulador de la suspensión neumática que nos permite ajustar la altura hasta en 80 mm, al momento de transitar por zonas más agrestes.

En relación a la habitabilidad, ésta es sobresaliente en las plazas delanteras. Sin embargo, en las posteriores, a pesar del incremento en la batalla, resulta ser un SUV ideal para albergar a dos ocupantes en ellas, por cuanto la central tiene un mullido más duro, que resulta incómodo para viajes de largas distancias, además de penalizar la altura disponible para la cabeza la caída del techo. Obviamente disfrutarán de las bondades del climatizador trasero independiente.

Finalmente, el portalón trasero con apertura y cierre eléctrico de serie, da lugar a un amplio portaequipaje que cubica 650 litros ampliables a 1.870 litros si reclinamos los respaldos de los asientos traseros, con formas bastante convencionales que permiten aprovechar al máximo el espacio. Bajo su piso, encontramos una rueda de repuesto de uso temporal, además de dos tomas de 12 voltios adicionales.

Esta variante es movilizada por un motor turbo gasolinero de 3 litros de desplazamiento, con 6 cilindros que eroga 340 Hp de potencia, con un impresionante torque de 450 Nm, disponible este último entre las 1.500 y 5.200 vueltas, gestionados por una transmisión automática de 8 relaciones provista por ZF, además del sistema de tracción integral xDrive, puesto que viene con el paquete “Off Road” con cuatro modos: xSand, xSnow, xRocks y xGravel.

En cuanto a las sensaciones de manejo que nos dejó esta obra maestra de la ingeniería germana, no pueden ser mejores. Partiendo por el generoso torque disponible en una curva plana, sumado a una generosa autonomía, que permite enfrentar viajes largos, además del excelente trabajo realizado entre motor/caja, que permite llevarlo muy suave a velocidades de carretera usando marchas largas o gestionando los cambios correctos a la hora de enfrentar zonas sinuosas o de pendientes.

A modo de conclusión, podemos señalar que estamos en presencia de una nueva generación que mantiene su esencia de SAV, con un manejo muy deportivo cuando se requiere o apacible en ciudad, tomando en cuenta que es un auto de más de dos toneladas de peso, que no le impide tocar los 100 km/h en 5,5 segundos. Una advertencia si lo maneja, este atento al velocímetro, porque la sensación que transmite al interior de la cabina es que circulamos a una velocidad inferior a la real. No podemos dejar de mencionar su arsenal de asistentes a la conducción: Advertencia de salida de carril con vibraciones en volante, advertencia de cambio de carril con monitoreo de punto ciego, Asistente de control de línea, Asistente de evasión, Advertencia de intersección, Advertencia de sentido contrario, advertencia de colisión frontal con intervención de frenos, advertencia de tráfico cruzado en la parte trasera y prevención de colisión trasera. Puntos desfavorables su alto precio, y sus llantas de 21”, que no resultan del todo idóneas a la hora de circular por terrenos un poco más accidentados.