Por Raúl Farías

Ha transcurrido poco más de un año desde que fuese presentada en Chile la tercera generación del BMW Serie 1 (conocido como F40 en la nemotecnia interna de BMW), considerado como el modelo de entrada a la gama del fabricante germano.

Tuvimos que aguardar un buen tiempo, pandemia y cuarentenas de por medio, para ponernos detrás del volante de este deseado y esperado hatchback premium, que tiene como principales contrincantes al Audi A3 y el Mercedes-Benz Clase A.

BMW Chile nos facilitó para efectos de esta prueba un ejemplar correspondiente a la variante 118i con el nivel de equipamiento Dynamic en color negro zafiro.

La historia del Serie 1 se remonta a 2004, cuando su lanzamiento representó una revolución dentro de su segmento por varias razones:

1.- Primera vez que BMW incursionaba en el segmento de los autos compactos.
2.- Puerta de entrada a la gama BMW.
3.- Fiel a sellos característicos de los BMW, como lo era la tracción trasera.

Tras dos generaciones y más de 1,3 millones de unidades fabricadas, llega a Chile, el totalmente nuevo BMW Serie 1, con un diseño poderoso y moderno, sumado a una sensación de gran amplitud en su interior y la calidad evidente de sus acabados.

El gran cambio de este Serie 1 viene dado por la transición desde una plataforma de tracción posterior a una delantera, con el consiguiente cambio de arquitectura. Este cambio de “chip” en la mentalidad de BMW nació desde sus mismos clientes, quienes demandaban mayor espacio interior. De ahí que esta nueva generación emplea la nueva plataforma UKL2, compartida con el X1 y varios modelos de MINI.

Pero, ¿cuáles vienen a ser los beneficios de contar con un auto de tracción delantera? Una cabina más amplia, un frontal más corto y mejor integrado con el resto de la carrocería, sumado a contar con espacio adecuado para cinco ocupantes. Cabe mencionar que, con el arribo de esta nueva camada, BMW dejó de ofrecer las variantes de tres puertas del Serie 1.

Un exterior que no guarda relación con su predecesor

Analizando sus líneas, a simple vista, les contamos que luce bastante diferente. Da la idea de que todo el auto está inclinado hacia la parte delantera. Se ve compacto y robusto a la vez. Pero el hecho de que los voladizos sean cortos, da la idea de que el auto parezca más pequeño de lo que realmente es, y nos recuerda al verlo desde algunos ángulos a su hermano crossover, el X2.

Entrando en el análisis fino de su carrocería, vemos que su frontal está dominado por los dos riñones delanteros activos (que ahora forman una sola pieza), que se abren o cierran según las necesidades de refrigeración del motor. Van enmarcados en bordes cromados. Esta pieza va acompañada de luces LED de serie con función diurna, que están dispuestos ligeramente inclinados.

De costado, vemos una línea de cintura muy marcada, donde vemos una clara línea ascendente. Además, la llamada curva de Hofmeister se ve partida en dos por la puerta, siguiendo el estilo ya visto en el Serie 3 actual. Se desliza sobre neumáticos Bridgestone Turanza de medida 225/45 R17 con llantas de aleación de rayos dobles. Cabe mencionar que los neumáticos son Runflat, a prueba de pinchazos.

Su zaga es presidida por un generoso alerón, que da paso a un ancho vidrio posterior, mientras que las luces traseras LED brindan una visión del conocido diseño en forma de “L” logrando que esta zona del auto luzca moderna, vanguardista y elegante. Tampoco podemos dejar en el tintero las salidas de escape del lado izquierdo de 90 mm.

Dimensionalmente, si lo comparamos con su predecesor, sus cotas llegan a los 4.319 mm de largo (-5 mm); 1.799 mm de ancho (+34 mm) y 1.434 mm de alto (+13 mm), mientras que su batalla llega a los 2.670 mm. A simple vista no parece que sea más grande. Su distancia libre del suelo es de 153 mm.

Basta con abrir cualquiera de las dos puertas delanteras del nuevo Serie 1, para caer en cuenta que su cabina es mucho más moderna, tecnológica y vanguardista que el F20 (así se conocía internamente a la segunda generación). Otro detalle llamativo es la sensación de calidad, que se aprecia en su materialidad, en su gran mayoría blandas al tacto. Las terminaciones de esta variante son denominadas por el fabricante alemán como “Illuminated Berlin”.

Al momento de ubicarnos en cualquiera de sus cinco plazas en tapizado que mezcla tela/cuero sensatec con una doble franja blanca vertical en los respaldos y bases que le dan un toque deportivo. Transmite una sensación de amplitud, por cuanto hay más espacio disponible para la cabeza y las piernas, que el habitual que estamos acostumbrados a hallar en un auto compacto.

Nuestra unidad de prueba estaba equipada con el cuadro instrumental BMW Live Cockpit Plus, conformado por un panel analógico/digital, con un clúster de 5,7” monotono. De lado izquierdo inferior, los mandos de las luces, que en modelo anterior se ajustaban mediante un mando giratorio, BMW lo reemplazó por una serie de comandos (seis en total) más dos tipos rueda, que requieren cierto grado de acostumbramiento de parte del conductor. Bajo este se ubica un conveniente portaobjetos o monedas con superficie rugosa y tapa.

El volante presenta un nuevo diseño, con empuñadora gruesa en los costados, agradable para mis manos, pero que para otros no resulta muy cómodo. Obviamente va revestido en cuero y dispone de dos brazos con mayor superficie para acoger los mandos multifunción: lado izquierdo para comandar el control crucero y lado derecho el sistema multimedia.

Otro elemento que se puede resaltar es la gran cantidad de espacio portaobjetos: en las puertas, consola central, delante de la palanca selectora de los cambios, con dos posavasos profundos que además disponen de un puerto USB y una toma de 12 voltios.

El túnel central, enmarcado en un atractivo negro piano brillante, alberga la citada palanca selectora de la transmisión, el botón de arranque, sumado a una serie de comandos como: desconexión del ESP, cancelación del sistema start/stop, selector de modos de manejo: confort, sport o eco pro, freno de mano eléctrico y el autohold. Del lado derecho de la palanca de cambios encontramos los mandos de acceso directo y rueda giratoria, que nos permiten operar la pantalla central táctil de 8,8”, con navegador GPS, comandos vocales, preparada para Android Auto y Apple Car Play. La legibilidad no puede ser mejor, lo mismo relativo a su facilidad de uso. A través de ella podemos revisar una serie de datos claves relativos al estado del auto, navegación, cámara de retroceso, entre otras funcionalidades.

Bajo está pantalla encontramos el doble aireador dispuesto de manera horizontal. Entre ambos, bajo el interruptor de los Hazard, se alza un pequeño display (nos hubiese gustado un poco más grande), elemento que nos informa acerca del funcionamiento del climatizador automático, que se regula desde una decena de comandos ubicados bajo ésta.

Luego vienen los comandos que permite operar el sistema de audio BMW con 6 parlantes y 100 W de potencia. Si el anterior F20 empleaba dos ruedas giratorias, ahora se reducen a una para encender o apagar el audio y ajustar su volumen. Algo que agradecemos los que aún no estamos habituados a los mandos táctiles tan en boga en los autos modernos. Se pueden preseleccionar hasta ocho emisoras según banda de frecuencia.

En el túnel central que media entre ambos asientos delanteros, encontramos un práctico reposabrazos común con tapa para guardar objetos y que dispone de otra salida USB de carga rápida para elementos electrónicos. Nos hubiese gustado que la parte trasera de este elemento tuviese salida de aire adicionales para los ocupantes de las plazas posteriores y no un espacio perdido.

Por último, su maletero tuvo una ganancia de 20 litros adicionales en términos de volumetría, totalizando 380 litros, a los que se accede mediante una boca de carga que resulta cómoda para las laboras de carga y descarga de equipaje u objetos.

Ya una vez en marcha, no debemos olvidar que nuestro Serie 1 de prueba portaba un bloque mecánico de 1.5 litros turboalimentado, tricilíndrico, que entrega 140 Hp de potencia y 220 Nm de par, en concomitancia con una transmisión automática steptronic de siete marchas, con doble embrague, provista por el especialista alemán ZF.

Algunos pueden fruncir el ceño ante un motor demasiado compacto, pero recomendamos ponerlo a prueba. Sin duda que su impresión o parecer inicial cambiará, especialmente en cuanto a rodado y confort de marcha.

Basta con oprimir el botón de encendido para caer en cuenta que BMW realizó un impecable trabajo en cuanto a aislamiento acústico, puesto que las vibraciones del motor y el sonido, son casi imperceptibles en la cabina.

Lo manejamos mayormente en el ámbito urbano, donde el Serie 1 saca a relucir su gran suavidad de marcha, sumado a la presencia de una amplia superficie acristalada. La verdad sea dicha, los pasos de cambio son muy rápidos y casi imperceptibles. Hay que agudizar mucho nuestra audición para percibir el sonido característico de un bloque de tres cilindros (circular en carretera con audio apagado y sin mediar palabra entre los ocupantes). En autopista, este hatchback premium se muestra ágil y obediente a las órdenes enviadas desde el volante y el acelerador, lo que se evidencia aún más al momento de seleccionar el modo Sport.

El auto presenta un aplomo de primer nivel, con un comportamiento en curva sobresaliente, lo que se explica por la ayuda del sistema BMW Performance Control, que frena en cierta medida las ruedas interiores al momento de tomar una curva. No olvidemos que el Serie 1 toca los 100 km/h en apenas 8,5 segundos y su velocidad punta es de 213 km/h. Nada mal para el Benjamín de la marca

El chasis es excelente, la dirección electrónica es precisa y rápida, frenada que muerde el pavimento en caso de requerirla y una suspensión afinada y firme. Se agradece el esquema multibrazo en el eje posterior, que resulta más deportivo. Ahora bien, si históricamente en los anteriores Serie 1 cada uno de los ejes tenía tareas definidas: delante dirección y frenado y trasero la propulsión. Ahora toda la tarea recae en el delantero, y según nuestro parecer lo hace bien, aunque no creo que se equipare como lo realizaba su predecesor.

Haciendo un resumen de lo que fue nuestra convivencia con este estupendo ejemplar de la nueva generación del Serie 1, tiene todas las armas para convencer a quienes buscan un hatchback premium de calidad, con buena habitabilidad, tecnología y seguridad.