La primera impresión que el común de los mortales, como yo, que tenemos al mirar rápidamente la nueva Peugeot Rifter es de un monovolumen enfocado en el trabajo, una especie de Partner o su hermana y rival, Berlingo.

Pero cuando te detienes a verla, o la sigues con la mirada, te das cuentas que estamos frente a algo totalmente distinto y muy agradable de observar. Lo primero que me interesó fueron son sus objetos diferenciadores: las barras de techo color aluminio le dan una apariencia jovial y moderna. Las molduras laterales le dan robustez y los parachoques color carrocería definitivamente te confirman que estas frente a un crossover, más que cualquier otra silueta automotriz que exista en el mercado nacional en este momento.

Pensado como un auto netamente familiar, Peugeot entrega toda su experiencia en comodidad automotriz en este nuevo modelo. Las puertas delanteras son lo suficientemente amplias, lo que hacen el ingreso al habitáculo muy cómodo. Todo esto se replica para las puertas laterales, muy fáciles de abrir que además permite acceder al habitáculo trasero por ambos lados, algo cómodo si quieres subir algo más que pasajeros al vehículo.

Está equipada para transportar hasta 7 pasajeros cómodamente sentados. Comprobado, logré sentar 7 adultos, y doy fe que pueden ser transportados cómodamente en al interior. Aunque no para viajes muy largos, ya que la tercera fila es levemente incomoda porque los asientos no son tan blandos como uno esperaría, y eso resta confort a quienes usan estos espacios.

En cuanto al andar, la sentí ágil en ciudad, tiene un pasar cómodo y suave. En carretera eso se siente un poco más, ya que su motor 1.5 BlueHDi de 130 Hp con caja automática de 8 velocidades, ayuda a ir relajado. El motor en todo momento va tranquilo, de hecho, rinde 20 km/l, algo característico de los motores Peugeot, un buen rendimiento y un andar suave. Aunque también existe la opción de un motor diésel 1.6 BlueHDi 100 HP y caja mecánica de 5 velocidades.

La suspensión entrega una sensación de seguridad y confort que sorprenden. Aunque cuando vas solo y sin carga, tiende a rebotar más en la parte de atrás, algo que quizás para algunos sea más molesto de lo que fue para mí. De todas maneras, noté que Peugeot mejoro esta plataforma para adecuarla a pasajeros, entregando una versión muy superior de su antecesora Partner Tepee.

Otra de las cualidades de Rifter es su espacioso habitáculo, gracias a su largo de 4.753 mm, ancho de 1.921 mm, alto de 1.880 mm que me permitió entrar sin esfuerzo a la segunda plaza, casi parado al 100%, aunque mi 1.68 mts ayuda bastante, además de la distancia entre ejes de 2.975 mm.

Todo esto ayuda a la versatilidad del modelo, ya que gracias a su sistema Magic Flat permite ocultar los asientos de la segunda fila, y además nos entrega la opción de extraer los asientos de la tercera corrida, así que puedes tener 200 litros de volumen de maletero y pasar a tener 4.000 litros con solo un par de cambios en la configuración de las plazas trasera.

Esto es de mucha utilidad si planeas viajes largos, y puedes prescindir de algunos asientos. Pero debo ser honesto, si bien logre extraer las plazas de la tercera fila, no fue del todo fácil. A pesar que conozco varios mecanismos parecidos, estoy casi seguro que más de alguno no podrá con este ejercicio de manera individual, quizás necesiten ayuda en algún momento.

En cuanto a seguridad Peugeot entrega en este modelo cuatro Airbags de serie, Control de estabilidad, ABS + Repartidor electrónico de frenado, Sensor de estacionamiento delantero y trasero, cámara de retroceso con visión 180°, Grip Control, entre lo más destacado.

La versión que probé fue la que llega a $17.390.000… creo que el precio está acorde al equipamiento tanto de confort como de seguridad que incorpora, además de un alto rendimiento. La otra opción de motorización cuesta $14.890.000. Ambas versiones ofrecen mismo equipamiento, y solo se diferencian por sus motorizaciones y transmisión.

Para finalizar este review puedo decirles que la nueva Peugeot Rifter deja sensaciones más que agradables. Me gustó lo amplio que se siente su habitáculo, su volante pequeño y maniobrable, la ubicación del selector de marchas, la buena visibilidad de cabina y los amplios espejos exteriores.

Su buen equipamiento de seguridad, el uso intuitivo de la pantalla touch de 8 pulgadas, radio con Mirror Link y controles al volante hicieron mis viajes muy cómodos y entretenidos.Como dato al cierre, entre las cosas que no me gustaron, y que repito, es la extracción los asientos de la tercera fila: lo encontré un poco difícil de hacer para una sola persona, ahí hay un tema a mejorar. Además, está lo de la comodidad de las plazas traseras, son un poco “duras” para viajes largos.