• Conocidos como Shelby y Miles, los robots conductores están diseñados para soportar todo lo que el laboratorio de pruebas meteorológicas de Ford Alemania pueda poner en su camino. 
  • Los robots cuentan con piernas que se extienden hasta los pedales del acelerador, freno y embrague; también cuentan con brazos para cambiar de marcha y para arrancar o detener el motor. 

El laboratorio y centro de investigación Ford’s Weather Factory en Alemania, utilizado para simular una variedad de condiciones extremas bajo un mismo techo, ha permitido a los ingenieros probar vehículos de una manera completamente innovadora, eliminando las limitaciones que se presentan durante las pruebas en el mundo real. 

Las condiciones simuladas en el laboratorio son tan realistas que incluso los conductores de prueba más experimentados llegan a cansarse o sentirse mal por el alto nivel de exigencia como en el caso de las pruebas de altitud. Por ello, Ford ha decidido incorporar a dos robots conductores, apodados como Shelby y Miles, para ayudar en las pruebas especialmente de este tipo donde un requisito clave es que el circuito se deba repetir muchas veces. 

“Estos dos nuevos pilotos son fantásticas incorporaciones al equipo, ya que pueden afrontar las desafiantes pruebas de resistencia a gran altura y con altas temperaturas. Una vez que el robot está en el asiento del conductor, podemos realizar pruebas durante la noche sin tener que preocuparnos de que el conductor necesite un sándwich o un descanso para ir al baño”, indicó Frank Seelig, supervisor de pruebas en el Tunnel Testing de Ford Europa. 

¿Cómo funciona esta tecnología?
Ford’s Weather Factory realiza diversas pruebas de manejo que le otorgan confianza y seguridad extra a los conductores, brindándoles así la garantía de que utilizan vehículos que han resistido las condiciones meteorológicas más extremas, como la temperatura del desierto del Sahara o la cima de las cumbres alpinas más altas. 

Para los conductores humanos, las pruebas en el túnel de viento, por ejemplo, se desarrollan a gran altitud y requieren numerosos protocolos de seguridad como contar con tanques de oxígeno, equipo médico en el lugar al mismo tiempo que se monitorea constantemente la salud del conductor. 

En cambio, este tipo de robot de prueba puede operar sin problemas ni restricciones en temperaturas que van entre -40° y +80°C, así como en altitudes extremas y, además, se pueden configurar y programar para diferentes estilos de conducción. Las piernas de los robots se extienden hasta los pedales del acelerador, freno y embrague, con un brazo posicionado para cambiar de marcha y el otro utilizado para arrancar y detener el motor.