Un buen diseño no solo ayuda a que un vehículo sea atractivo, también le ayuda a atravesar el aire de la manera más eficiente. Y es que todas las curvas están pensadas para que el automóvil gaste menos combustible cuando se enfrenta al viento. Así, desde el siglo pasado, los ingenieros se la han arreglado para mejorar la silueta de estos, influyendo en las carrocerías que vemos actualmente.

Una manera simple de entender la resistencia del aire, cuenta Christian Scheel, Product & Sales Manager de SAIC Motor, fabricante y dueño de MG Motor, “es cuando uno va andando en auto y saca el brazo por la ventana. Si pones la mano perpendicular al suelo, vas a sentir como el viento choca haciéndola retroceder incluso; en cambio, si la pones paralela al suelo esta se mueve con mayor facilidad”.

La prueba del viento
Mientras más parecido sea un auto a una bala o a una silueta almendrada, más fácil será su paso por el aire, generando menos resistencia y por ende gastando menos energía. “Además de la forma general del vehículo, también hay elementos exteriores que influyen en que sea más o menos aerodinámico, como el diseño de las llantas, el parachoques, los espejos laterales, e incluso las barras en el techo y la antena”, agrega Scheel.

Pero ¿cómo saben los fabricantes realmente si un vehículo se mueve eficientemente? La respuesta está en el túnel de viento. Aquí se simulan las condiciones a las que un prototipo se enfrentaría a altas velocidades en el exterior, y a través de diferentes sensores se miden las fuerzas que produce en la parte frontal y trasera. A esta corriente de viento también se le aplica un componente y se puede aplicar de costado para ver, por ejemplo, cómo afecta a la carrocería los vientos laterales.

“Además de la parte aerodinámica, en esta etapa también se miden otros aspectos, como la estabilidad del modelo, lo que también termina influyendo en el diseño final del prototipo”, acota el Product Manager. Otros beneficios que se suman al diseño es menor ruido ambiente y una mejor ventilación de motor y frenos.

Quizás el mejor ejemplo de un vehículo diseñado para desafiar las leyes de la física, es un auto de la Fórmula 1, pero, por muy aerodinámico que sea, este diseño es poco práctico para aplicar en todas las necesidades de movilidad.

“Las formas claramente dependen del uso o el estilo del auto, por eso vemos que modelos como el MG 6, con su terminación fastback o el reciente MG Cyberster, que al tener un perfil más deportivo, siguen estas siluetas más finas en la nariz y la cola del auto”, explica Scheel, “ahora si observamos los SUV, más que andar rápido su finalidad es que sea práctico, llevar a los perros, poner bolsos, o lo que uno quiera, y por lo tanto su forma tiende más hacia un cubo, para tener volumen. Sin embargo, igual se aplica el concepto que sean lo más aerodinámicos posible, para tener un consumo eficiente de energía y sean seguros”, concluye Scheel.