Por Raúl Farías

Fue en octubre de 2016, que Changan estrenó con un gran evento regional que tuvo lugar en San Pedro de Atacama su crossover o SUV de entrada, CS15, un atractivo modelo que se caracteriza por su buen espacio interior, atractivas terminaciones y buena relación precio/equipamiento.

Han transcurrido cuatro años de aquel momento, y fue a mediados del 2020, en pleno período de cuarentenas, que el fabricante asiático, representado en Chile, lanzó la actualización de media vida de este pequeño SUV, que llega a complementar el portafolio del fabricante asiático en nuestro mercado conformado por los exitosos: CS35 Plus, CS55 y el CX70.

Cabe mencionar que el renovado Changan CS15 2020, tuvo que ser homologado nuevamente, porque hubo cambios de electrónica y software a nivel de mecánica. Su debut en el mercado chino tuvo lugar en marzo de 2019, mientras que ya había sido estrenado en mercados regionales como el boliviano en octubre de ese mismo año. Este modelo llega a competir con ejemplares de su misma procedencia como: BAIC X25, Brilliance V3, Chery Tiggo 2 y JAC S2.

Estamos en presencia de un crossover de líneas atractivas y juveniles, con evidentes mejoras estéticas si lo comparamos con el CS15 presentado hace casi cinco años atrás. De partida los cambios se concentran en su frontal, en donde sobresale su nueva calandra trapezoidal con cinco listones horizontales cromados (con el logo del fabricante al centro) y cantos de color negro, los que se adentran en parte de los ópticos principales y por la parte baja en dos tomas de aire ciegas. El capó también presenta nuevos pliegues.

Si lo vemos de costado, nuestra unidad de pruebas que correspondía a un Luxury MT, los únicos tres cambios advertibles se aprecian en las carcasas de los espejos retrovisores externos, que presentan una apariencia bitono: color carrocería con detalles en gris satinado, además de los neumáticos de medida 205/55 R16 con llantas de aleación bicolor con nuevo diseño y las molduras inferiores laterales que presentan una ornamentación del color de la carrocería en relieve.

Pero es en la zaga, en donde encontramos los cambios más evidentes. Partiendo por la presencia de un spoiler superior (siempre bitono color carrocería/negro), mientras que el límite entre el vidrio posterior y la superficie de acero del portalón, presenta un pliegue más evidente, en elegante negro brillante, con el logo de la marca al centro, y flanqueado por nuevas luces traseras ahumadas, que nos recuerda un conocido SUV del Grupo PSA.

Un segundo pliegue en el portalón nos recuerda que estamos a la altura del parachoques trasero. Además, se reitera, en las esquinas del parachoques, aberturas que dan paso a ornamentaciones cromadas y luces de neblineros.

Ahora bien, en el caso del CS15 que llegará a Chile, los ejecutivos de Changan precisaron, que se homologó según la norma europea, que señala que sólo viene con una luz de retroceso. mientras que la izquierda es reemplazada por un neblinero. El remate de esta zona, es la reubicación del portapatente, que fue reubicado, bajo el portalón en una generosa zona de resina negra, además de la presencia del difusor de aire central trasero en color gris satinado.

En cuanto a sus dimensiones, éstas variaron ligeramente producto de los cambios señalados en los párrafos anteriores: 4.135 mm (+35 mm); 1.740 mm de ancho (sin cambios) y 1.630 mm de alto (-5 mm). Su batalla aumentó en 10 mm, totalizando los 2.520 mm. La distancia libre del suelo aumentó en 2 mm, llegando a los 182 mm.

Su cabina nos recibe con una ergonomía correcta, que nos permite acomodarnos rápidamente en el puesto de manejo. Pero la primera impresión es que transmite una muy buena impresión acerca de la calidad de armado y terminaciones, lo que se aprecia en los pespuntes del cuadro de instrumentos y zona media del salpicadero. Resulta fácil encontrar la postura de manejo ideal, gracias a la regulación altura del volante y los reglajes manuales del asiento. Los espejos y ventanas brindan una perfecta panorámica acerca de lo que acontece en el entorno del auto.

Si planea llevarlo a capacidad completa, de seguro los cinco ocupantes saldrán felices. Sobre todo aquellos que vayan en el asiento trasero, que se benefician de un piso casi plano y quien ocupe la plaza central de la ausencia de un reposabrazos central que usualmente sobresalen ligeramente. Si lleva equipaje, su maletero está apto para recibir 361 litros de vituallas.

Sobre el cuadro de instrumentos, ahora vemos que presenta una atractiva gráfica 100% digital (versus la analógica presente en las versiones Comfort de su predecesor). El volante presenta un diseño retocado, con aplicaciones en negro brillante y comandos satelitales a ambos lados del timón, que nos permiten regular el control crucero, sistema de audio, recepcionar o no llamados y visualizar el computador de viaje, entre otras funcionalidades. Posee un tacto agradable.

La zona de la consola alberga una pantalla táctil de 7”, ligeramente orientada al conductor, que da paso a las delgadas rejillas de ventilación con detalles cromados que le dan un toque de elegancia al conjunto, que dan paso a siete teclas tipo piano, que comandan: encendido o apagado de la pantalla, cierre centralizado de puertas, sistema de audio, volver al menú principal de la pantalla superior, ajuste del sistema de audio con 4 parlantes y los intermitentes de emergencia.

Un punto mejorable es el sistema “Easy Connect”, que replica la pantalla de nuestro teléfono celular en la pantalla de la consola, pero no nos dejo operar funciones desde ella. En cambio, si operamos vía BT no presenta inconveniente alguno.

Nos gustó la presencia en esta zona de revestimientos en cuero con pespuntes blancos, sumado a la presencia de los tres comandos circulares con detalles satinados, que resultan fácil de usar, por cuanto están al alcance de las manos del conductor y del copiloto.  Inmediatamente debajo encontramos una superficie gomosa para albergar objetos con dos tomas adicionales: una de 12 voltios y un puerto USB.

La zona central que media entre ambas plazas delanteras, es ocupada por la palanca de cambios con fuelle de cuero y pomo revestido en material agradable y suave al tacto, con el diagrama de cinco relaciones legible para el usuario. Nos gustó la cómoda ubicación del freno de estacionamiento con accionamiento tradicional (de mano).

Bajo su capó encontramos el mismo propulsor aspirado gasolinero con tecnología Blue Core, de 1.5 litros, con cuatro cilindros y 16 válvulas, que entrega 100 Hp de potencia, y un par motor de 145 Nm, que, según versión, puede ir acoplado a una caja manual de cinco velocidades (nuestro test) o una nueva automática de igual número de marchas con doble embrague.

El motor se muestra ágil si lo llevamos animado (sobre las tres mil vueltas), aunque ello perjudica en cierta medida la insonorización del habitáculo. Su rendimiento homologado arroja en ciudad: 11,2 km/l; carretera: 17,7 km/l y mixto: 14,6 km/l.

Sin duda que es ciudad, donde este modelo se desenvuelve con total naturalidad, aunque en autopista haya que sacarle mayor trote a los cambios (se agradecería una sexta marcha) para llevar más desahogado el propulsor en estas circunstancias de manejo, es algo a lo que uno se acostumbra con el tiempo. La suspensión tiene un calibrado que absorbe muy bien los baches en ciudad, además de no mostrar cabeceos en exceso al momento de frenar o circular por zonas sinuosas.

En resumen, estamos en presencia de un SUV de entrada con muchas mejoras, un diseño rejuvenecido que va a tono con lo visto en otros modelos de Changan, un amplio y moderno interior, con terminaciones correctas y una habitabilidad que sorprenderá a los ocupantes, sumado a un equipamiento que no destiñe para nada dentro de su segmento, tomando en cuenta que su valor está por debajo de los $10 millones, alzándose como una alternativa a considerar por familias o parejas jóvenes que buscan incursionar en los SUV sin tener que gastar demás.